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Ramona Ceceña Hernández: Una vida consagrada a la educación en Nayarit

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Pocas figuras en la historia educativa de México encarnan una vocación tan prolongada e ininterrumpida como la profesora Ramona Ceceña Hernández (1897–1991).Cariñosamente conocida por generaciones enteras como la “Maestra Ramoncita”, su labor no solo abarcó más de siete décadas frente a las aulas y en la dirección escolar, sino que dejó una impronta imborrable en el desarrollo cívico, social e institucional de Tepic y de todo el estado de Nayarit.

La Maestra Ramona Ceceña (al centro) junto al exgobernador Celso H. Delgado Ramírez. / Foto: Hemeroteca Digital de Nayarit

Inicios y formación durante la Revolución

Nacida en Etzatlán, Jalisco, en septiembre de 1897, Ramona Ceceña inició su formación como educadora en 1910, coincidiendo con los albores del movimiento revolucionario.Para julio de 1913 recibió su primer nombramiento formal en el sistema educativo como ayudante en la Escuela Elemental No.85 de Mexpan (municipio de Ixtlán del Río), incorporándose formalmente al servicio docente en territorio nayarita.

Un año más tarde se trasladó a Tepic, donde impartió clases en escuelas emblemáticas como la Belisario Domínguez, la Alfonso Herrera y la Fernando Montaño.Su inquietud pedagógica la llevó a continuar capacitándose en cursos de la entonces Universidad Nacional de México, consolidando un perfil académico de excelencia que rápidamente la perfiló hacia responsabilidades directivas.

Vocación formativa y fundación institucional

A lo largo de las décadas de 1920 y 1930, Ceceña Hernández asumió roles clave en la formación pedagógica y técnica:

  • En 1923 dirigió la Escuela Anexa a la Normal, y en 1924 la Escuela Económica.
  • Entre 1929 y 1933 estuvo al frente de la Escuela Primaria Urbana.
  • De 1933 a 1937 fungió como catedrática de técnica y práctica de la enseñanza en el Instituto del Estado, formando a las nuevas generaciones de maestros.
  • Paralelamente, durante 30 años impartió la asignatura de Español en la reconocida Secundaria Justo Sierra y colaboró en la Escuela Prevocacional.

Hacia 1938 comenzó una de sus obras institucionales más representativas: la fundación de la Escuela Primaria Francisco I. Madero en el centro de Tepic.En sus primeros años, el plantel operó en casas particulares facilitadas por comités de padres de familia —como la ubicada en la esquina de León y Zapata— hasta consolidarse como un colegio formal del cual fue nombrada directora el 1 de enero de 1943, cargo que desempeñó durante décadas hasta su fallecimiento.

El exgobernador Celso H. Delgado y la Mtra. Ramona Ceceña (al centro) en una amena charla.

Compromiso cívico y gremial

Más allá de los contenidos del aula, la Maestra Ramoncita destacó por vincular a sus alumnos con los acontecimientos históricos de su tiempo. Durante 1938, en el marco de la Expropiación Petrolera impulsada por el presidente Lázaro Cárdenas, organizó junto con su comunidad escolar un “caminito de centavos de plata” en cajas de madera para cooperar simbólicamente con el fondo nacional.

En el ámbito sindical y solidario:

  • Participó activamente en la estructuración de las secciones estatal y federal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
  • Perteneció a tradicionales sociedades mutualistas nayaritas, como Gabriel Luna y José María Menchaca, promoviendo la ayuda mutua y la dignidad de los trabajadores.

Reconocimientos y legado

La constancia de más de 70 años al servicio del magisterio le valió distinciones del más alto nivel:

  • Medalla Ignacio M. Altamirano (1973):Otorgada por el presidente Luis Echeverría Álvarez en reconocimiento a 50 años de labor ininterrumpida.
  • Reconocimiento del Gobierno de Nayarit (1974):Homenaje encabezado por el gobernador Roberto Gómez Reyes por su medio siglo de servicio docente estatal.
  • Premio Nayarit (1986): Concedido por el Colegio de Abogados de Nayarit.
  • Pergamino Moisés Sáenz (1988)y el homenaje oficial en 1990 por sus 77 años de trayectoria educativa.

El testimonio de su entrega perdura en el Congreso del Estado de Nayarit, donde su nombre figura inscrito en letras doradas en el Muro de Honor de la Sala de Sesiones, recordando a la sociedad que la docencia, ejercida con rigor y humanidad, es uno de los mayores motores de transformación comunitaria.

Historia anterior

Gira de trabajo de Cuauhtémoc Cárdenas por Santiago Ixcuintla y Rosamorada (26 de mayo 1990)