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El Refugio que se Convirtió en el Corazón de la Fe Nayarita: La Historia del Santuario de El Pichón

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Peregrinación al Santuario de Guadalupe en El Pichón, 12 de diciembre de 1983. / Imagen restaurada por Ulises Castrejón M. / Hemeroteca Digital de Nayarit

Ulises Castrejón M. / Hemeroteca Digital de Nayarit.-Si alguna vez has caminado junto a los miles de peregrinos que cada mes de diciembre iluminan con su devoción el camino hacia el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en El Pichón, sabes que se respira una energía muy especial. Este icónico recinto, ubicado en el municipio de Tepic, Nayarit, no solo es el epicentro del turismo religioso en nuestro estado (llegando a reunir hasta 200,000 feligreses en sus fiestas patronales), sino que guarda una historia fascinante de supervivencia, fe y comunidad.

Acompáñanos en este viaje en el tiempo para descubrir cómo una remota barranca, refugio de aves y forasteros, se transformó en uno de los monumentos religiosos más visitados de la región.

Un escape hacia la paz: El origen de «El Pichón» (Siglo XIX)
La historia de este poblado nos remonta a finales del siglo XIX, una época turbulenta marcada por guerras y persecuciones entre los estados de Jalisco y Nayarit. Fue en este contexto que Juan Estrada, un joven originario de Los Altos de Jalisco, fue reclutado a la fuerza para combatir.

Reacio a lastimar a nadie, Juan encontró la oportunidad perfecta para escapar cuando desembarcó en Tepic. Huyendo lejos del peligro, llegó a una barranca que era conocida localmente por los cazadores debido a la enorme abundancia de aves; de ahí que el sitio ya se ganara el nombre de «El Pichón».

En su búsqueda de asilo, Juan fue acogido por un matrimonio sin hijos que vivía en lo alto de la barranca. Las guerras eventualmente terminaron, pero él decidió quedarse. Comenzó a comercializar sus cosechas en Tepic, conoció a su esposa cerca de Lo de Lamedo, formó una familia y atrajo a nuevos trabajadores a la zona, comenzando así el poblamiento de la barranca.

Nace la devoción: De la palma al adobe (1917)
Con la llegada de más trabajadores agrarios, las familias católicas de El Pichón enfrentaron un problema: no tenían templo y debían viajar hasta el ejido cercano de «La Fortuna» para ir a misa.

El sacerdote encargado, al notar que estas familias venían de lejos, propuso realizar celebraciones en su propia localidad. Aunque solo había unas cuantas familias, Juan Estrada, su vecino Santos Alonso y otros habitantes pusieron manos a la obra. Construyeron una humilde capilla de madera y palma (que posteriormente se haría de adobe).

Un dato histórico fundamental: la primera misa en este lugar se ofició el Jueves de Corpus de 1917, a cargo de José Trinidad Velázquez, vicario del histórico templo de La Cruz de Zacate. Ese mismo día se acordó celebrar a la Virgen de Guadalupe los días 12 de cada mes.

Dato Curioso Histórico: La devoción creció tan rápido que se conservan registros de las primeras y apasionadas romerías. De hecho, en Tepic se exhiben ocasionalmente estandartes originales que datan de 1918, los cuales abanderaron las primeras caminatas hacia esa primitiva capilla de madera en la barranca.

El salto arquitectónico: Un santuario para las multitudes (1940-1943)
Al convertirse en patrona oficial del lugar, las multitudes comenzaron a desbordar la pequeña capilla original. El Padre Francisco Escobar, entonces vicario de la Catedral de Tepic y sucesor de Trinidad Velázquez, tomó una decisión audaz: construir un nuevo y más grande santuario.

Para esto, contaron con la enorme generosidad de un habitante llamado Macedonio, quien donó sus tierras al ejido. Entre 1940 y 1943, bajo la propia dirección arquitectónica del padre Escobar y con el trabajo incansable del pueblo, se levantó el actual templo. Su diseño no pasa desapercibido:

El Exterior: Luce una hermosa fachada de estilo Neoclásico.

El Interior: Te recibe con elegantes y elaborados detalles de estilo Rococó.

El Pichón en la actualidad: Una mega-peregrinación de fe
Años más tarde, el 6 de marzo de 1983, el santuario recibió a su primer pastor oficial, el presbítero Jesús Torres Gasca. El amor por «La Guadalupana» de El Pichón era tan innegable en todo el estado, que en el año 1991, el entonces Obispo de la Diócesis de Tepic, Alfonso Humberto Robles Cota, coronó oficialmente la imagen de la Virgen.

Hoy en día, El Pichón es mucho más que una iglesia local. Cada 11 y 12 de diciembre, la carretera y los senderos hacia la barranca se convierten en un río de personas. Familias enteras, danzantes con atuendos prehispánicos, música y carros alegóricos forman parte de una romería masiva. Se requiere un operativo enorme por parte de Protección Civil y los ejidatarios de Lamedo y Barranca Blanca para salvaguardar a las cientos de miles de personas que acuden a pagar mandas o agradecer los favores recibidos, generando además un importante motor económico y comercial para los habitantes de la zona.

La próxima vez que visites el Santuario de Guadalupe en El Pichón o asistas a la tradicional peregrinación, recuerda que no solo caminas sobre un recinto religioso, sino sobre los pasos de un joven que huía de la guerra y encontró en esa barranca nayarita la paz que terminó contagiando a toda una región.

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