Ulises Castrejón M. / Hemeroteca Digital de Nayarit.-A principios de la década de 1980, el problema de la vivienda se convirtió en una de las principales causas de movilización social en Tepic. Numerosas familias de escasos recursos vivían en vecindades insalubres, en condiciones de hacinamiento o como arrimadas en casas de familiares. Otras destinaban buena parte de sus ingresos al pago de alquileres, sin posibilidad de adquirir un terreno propio.
En ese contexto surgió un movimiento organizado que transformó las necesidades de vivienda en una demanda colectiva. La fundación de la colonia 2 de Agosto, en 1981, fue uno de los acontecimientos más representativos de esta etapa y marcó un precedente en la historia del Movimiento Urbano Popular de Nayarit.
El derecho a una vivienda digna
Durante varias décadas, la población de menores ingresos enfrentó grandes dificultades para acceder a una vivienda. Aunque la Constitución reconocía este derecho, para muchas familias se trataba de una disposición que existía solamente en el papel.

Los abusos de algunos propietarios, las malas condiciones de las vecindades y la falta de respuesta de las autoridades alimentaron el descontento. La resistencia de los inquilinos nayaritas no era nueva, pero al comenzar la década de 1980 adquirió una organización y una fuerza distintas.
Cristina Peña, integrante de la Organización de Colonos e Inquilinos Independientes Cuauhtémoc (OCIIC), recordó que su incorporación al movimiento estuvo motivada por las condiciones en las que vivía:
“Vivía en una vecindad que carecía de los servicios higiénicos indispensables para cualquier ciudadano. Como inquilinos, señalábamos constantemente sus deficiencias y exigíamos al propietario la reparación de las viviendas. Sin embargo, hacían oídos sordos a nuestras peticiones”.
Como ella, muchas personas comprendieron que difícilmente podrían resolver el problema de manera individual. La posibilidad de obtener un terreno comenzó a depender de la unión entre inquilinos, colonos, amas de casa, trabajadores y familias procedentes de los barrios más marginados de la ciudad.
La organización de los solicitantes
El 25 de marzo de 1981 se solicitaron al INDECO terrenos destinados a la construcción de viviendas. Sin embargo, ante la lentitud y negligencia de las autoridades responsables, los solicitantes realizaron diversas movilizaciones para exigir una respuesta.
La iniciativa reunió a cincuenta grupos de inquilinos y solicitantes de lotes procedentes de diferentes puntos de Tepic. Las familias compartían una misma necesidad: disponer de un terreno donde construir una casa propia y dejar atrás los alquileres, el hacinamiento y la incertidumbre.
Juan Arturo Marmolejo, dirigente de la organización, explicó que el movimiento se apoyaba tanto en el reconocimiento legal del derecho a la vivienda como en la realidad cotidiana de quienes no tenían acceso a ella. Para sus integrantes, la movilización era una forma de exigir al Gobierno el cumplimiento de aquello que la propia ley establecía.
La organización también representó una esperanza para las familias que llevaban años esperando una solución. La participación colectiva les permitió defender sus derechos y enfrentar una necesidad que, hasta entonces, habían intentado resolver sin éxito.
La fundación de la colonia 2 de Agosto
En 1981, la movilización culminó con la ocupación de terrenos y la fundación de la colonia 2 de Agosto, considerada en el testimonio de sus protagonistas como la primera colonia popular de esta nueva etapa de lucha urbana en Nayarit.

Su creación no fue únicamente el resultado de la necesidad de contar con un lote. También fue producto de meses de reuniones, acuerdos, movilizaciones y trabajo organizativo. Por ello, la colonia se convirtió en símbolo de una manera distinta de enfrentar los problemas urbanos: mediante la unidad y la acción colectiva.
La fundación de la 2 de Agosto marcó un hito en la historia del Movimiento Urbano Popular nayarita. A partir de esa experiencia surgieron nuevas organizaciones y asentamientos que ampliaron la lucha por la vivienda durante el resto de la década.
Las demandas no se limitaron a la propiedad de la tierra. Una vez establecidos los asentamientos, los colonos también tuvieron que gestionar servicios públicos, regularización, infraestructura y mejores condiciones de vida.
El nacimiento de la OCIIC
El Movimiento Urbano Popular de Nayarit estuvo integrado por colonos, inquilinos, usuarios de servicios públicos, comerciantes ambulantes y otros sectores sociales. Dentro de él coexistieron organizaciones independientes y agrupaciones vinculadas al partido oficial.
El Comité Promotor que participó en la fundación de la colonia 2 de Agosto reunía a activistas procedentes de distintas corrientes políticas. Entre ellos se encontraban integrantes relacionados con la revista Punto Crítico y miembros del denominado Proyecto Colima, conocidos también como Coordinadora Línea de Masas.
Las diferencias por la conducción de la nueva colonia provocaron una división. El grupo relacionado con Punto Crítico fundó la Organización de Colonos e Inquilinos Independientes Cuauhtémoc, mientras que los integrantes de Línea de Masas establecieron la colonia Tierra y Libertad. A esta última corriente se incorporó posteriormente una fracción del desaparecido Partido Socialista Unificado de México.
La OCIIC nació con tres grandes propósitos: luchar por una vivienda digna, conseguir servicios públicos y promover la participación democrática. La claridad de sus demandas, su capacidad de movilización, la solidez de su organización interna y la solidaridad recibida de otros grupos favorecieron su rápido crecimiento.
Durante una visita a Nayarit, Superbarrio Gómez sintetizó el espíritu de estas movilizaciones al señalar que el pueblo no podía permanecer con los brazos cruzados mientras su dignidad era pisoteada.
Una nueva cultura de organización
Las luchas urbanas de la década de 1980 introdujeron nuevas formas de participación social en Nayarit. Se multiplicaron las movilizaciones, las denuncias públicas y las ocupaciones de terrenos, muchos de ellos de tenencia ejidal. También surgieron nuevas organizaciones independientes y se renovaron los métodos, el lenguaje y los símbolos de la protesta popular.
Uno de los principales legados de este movimiento fue demostrar que la organización podía transformar una necesidad individual en una causa común. Quienes antes enfrentaban de manera aislada la falta de vivienda comenzaron a reconocerse como integrantes de una colectividad con derechos.
La experiencia de la colonia 2 de Agosto también dejó una enseñanza que trascendió el problema de la tierra: la participación consciente de los vecinos podía convertirse en una herramienta para dialogar, presionar y negociar con las autoridades.
Preservar la memoria de la colonia
La historia de la colonia 2 de Agosto se conserva en los testimonios de quienes participaron en su fundación. Sus recuerdos permiten conocer las condiciones en que vivían las familias, los motivos que las llevaron a organizarse y los obstáculos que debieron enfrentar.

El material audiovisual del cual procede esta memoria fue elaborado con fragmentos de cantos populares y entrevistas a dirigentes y activistas de la OCIIC. La narración estuvo a cargo de J. Isabel Campos Ochoa, mientras que la transcripción y adaptación fueron realizadas por J. Salvador Zepeda López.
Recuperar y divulgar estos testimonios es fundamental para comprender el crecimiento urbano de Tepic y reconocer la participación de sus habitantes en la construcción de la ciudad. La colonia 2 de Agosto no nació únicamente de la ocupación de un terreno: surgió de la necesidad, la organización y la determinación de decenas de familias que decidieron luchar colectivamente por un lugar donde vivir.
Más de cuatro décadas después, su historia recuerda que las colonias también se construyen con memoria, solidaridad y perseverancia.
