Tepic, 1859: crónica de la ejecución de un ciudadano estadounidense

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Asesinato de Ormond Chase por los mexicanos en Tepic, dibujo realizado en el lugar de los hechos.

Ulises Castrejón M. / Hemeroteca Digital de Nayarit.-El 3 de diciembre de 1859, el periódico estadounidense Harper’s Weekly publicó una crónica titulada “Assassination of an American Citizen in Mexico”, en la que denunció el asesinato de Ormond Chase, ciudadano estadounidense avecindado temporalmente en Tepic. La información provenía de una carta fechada en Veracruz el 7 de noviembre de ese mismo año.

El artículo apareció acompañado por un grabado que representaba el momento del asesinato y llevaba como encabezado: “Asesinato de Ormond Chase por los mexicanos en Tepic”. Aunque la ilustración afirmaba estar basada en un dibujo realizado en el lugar de los hechos, debe entenderse como una interpretación periodística propia de la prensa ilustrada del siglo XIX.

Un estadounidense establecido en Nayarit

Según la crónica, Ormond Chase era originario del estado de Maine y había llegado a México aproximadamente dos años antes. Fue contratado por otro estadounidense, de apellido Hale, para administrar un aserradero de vapor instalado a orillas del río Santiago, a medio camino entre Tepic y el puerto de San Blas.

El territorio que actualmente corresponde a Nayarit formaba entonces parte del estado de Jalisco. Tepic y San Blas ocupaban una posición estratégica por sus actividades comerciales, sus comunicaciones con el litoral del Pacífico y su relación con ciudades como Guadalajara.

Chase habría conseguido el aprecio de habitantes mexicanos y extranjeros gracias a su trabajo y a diversos actos de generosidad. También mantuvo una relación cercana con el señor Allsopp, cónsul británico en Tepic.

Tepic durante la Guerra de Reforma

El acontecimiento ocurrió en el contexto de la Guerra de Reforma, conflicto que enfrentó a liberales y conservadores entre 1858 y 1861. La inestabilidad política provocó levantamientos armados, cambios de autoridades, interrupciones comerciales y numerosos actos de violencia en diferentes regiones del país.

De acuerdo con el corresponsal de Harper’s Weekly, la inseguridad obligó a suspender las actividades del aserradero durante julio de 1859. Chase se trasladó entonces a Tepic para auxiliar a su patrón y proteger sus propiedades.

La fuente afirma que, mediante la persuasión y las amenazas, consiguió impedir el saqueo de varias viviendas mientras la ciudad se encontraba en manos de las fuerzas constitucionalistas. La situación cambió poco después, cuando Tepic fue ocupada por tropas conservadoras vinculadas con el general Leonardo Márquez.

Ante el peligro, el cónsul británico abandonó temporalmente la ciudad junto con su familia y dejó a Chase encargado del Consulado. El estadounidense habría protegido el inmueble sin necesidad de emplear armas.

El arresto y la ejecución

Después del regreso del cónsul, Chase fue relevado de sus responsabilidades. Sin embargo, unos diez días después de la entrada de las fuerzas conservadoras, fue arrestado inesperadamente y recluido sin derecho a recibir visitas ni comunicaciones.

En un primer momento se ordenó su traslado a Guadalajara, pero cuando se encontraba a mitad del camino fue conducido nuevamente a Tepic y encerrado. Sus amigos intentaron obtener su libertad o conseguir que fuera sometido a un juicio. Algunos oficiales les aseguraron que la consecuencia más grave sería su expulsión de México.

La mañana del 7 de agosto de 1859, sus allegados recibieron la noticia de que Chase había sido fusilado. Su cuerpo fue colgado de la rama de un árbol dentro de la ciudad.

El corresponsal atribuyó la ejecución a una orden enviada por Leonardo Márquez desde Guadalajara. Según el texto, la instrucción disponía fusilar a Chase y mantener su cadáver expuesto durante veinticuatro horas como advertencia para los extranjeros. El artículo aseguraba que existía un testigo dispuesto a confirmar la orden mediante una declaración jurada.

Una fuente marcada por su época

La narración de Harper’s Weekly condenó enérgicamente el asesinato y criticó la falta de intervención del Gobierno de Estados Unidos. También relacionó el caso con otros ciudadanos estadounidenses muertos en México durante los enfrentamientos de aquellos años.

No obstante, el texto empleó un lenguaje abiertamente hostil contra México, el clero católico y las fuerzas conservadoras. Algunas expresiones generalizaban la responsabilidad y presentaban el conflicto desde una perspectiva estadounidense claramente partidista.

Por esta razón, el artículo debe leerse con cautela. Constituye una fuente histórica relevante para conocer la versión difundida en Estados Unidos, pero no representa necesariamente una reconstrucción imparcial de los acontecimientos. Para comprender el caso en toda su complejidad sería necesario confrontar la crónica con documentos oficiales, correspondencia diplomática, testimonios locales y periódicos mexicanos de la época.

Un episodio poco conocido de la historia de Tepic

El asesinato de Ormond Chase permite observar cómo los conflictos nacionales del siglo XIX también repercutieron en la vida cotidiana de Tepic. La ciudad no permaneció ajena a la Guerra de Reforma: sufrió ocupaciones militares, cambios de poder, inseguridad y tensiones entre habitantes locales y comunidades extranjeras.

La publicación del caso en uno de los semanarios ilustrados más importantes de Estados Unidos demuestra, además, que los acontecimientos ocurridos en Tepic tuvieron resonancia internacional. A más de siglo y medio de distancia, esta crónica constituye un testimonio de una época convulsa y una invitación a continuar investigando las circunstancias que rodearon la muerte de Ormond Chase.

Fuente consultada: “Assassination of an American Citizen in Mexico”, Harper’s Weekly: A Journal of Civilization, vol. III, núm. 153, Nueva York, 3 de diciembre de 1859, p. 770. El artículo está fechado en Veracruz el 7 de noviembre de 1859.

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