Ulises Castrejón / Hemeroteca Digital de Nayarit.-En la cronología política de Nayarit, el nombre de Candelario Miramontes Briseño ocupa un lugar fundamental. Gobernador de 1942 a 1945, Miramontes lideró al estado en una época de claroscuros: entre la modernización de la capital y las tensiones propias de un México que se sumergía en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Un mandato entre el orden y la controversia
Asumiendo el poder el 1 de enero de 1942, Miramontes fue el séptimo Gobernador Constitucional del estado. Su gestión es recordada por impulsar los primeros trazos de una Tepic moderna, buscando dejar atrás la fisonomía rural para dar paso a servicios públicos más eficientes.
Sin embargo, su gobierno no estuvo exento de mano dura. La historia local aún conserva el relato —mezcla de crónica y leyenda urbana— sobre la quema del periódico «El Lucifer», un evento que marcó su relación con la prensa de la época y que define la complejidad de los liderazgos políticos de mediados del siglo XX.
El legado más allá de la política: Luis Ernesto Miramontes
Curiosamente, para las nuevas generaciones, el apellido Miramontes resuena hoy con una fuerza distinta gracias a su hijo: el ilustre científico nayarita Luis Ernesto Miramontes Cárdenas.
Mientras Don Candelario moldeaba el destino político de la entidad, su hijo se preparaba para cambiar el mundo desde el laboratorio. Luis Ernesto pasaría a la posteridad como el inventor de la noretisterona, el compuesto base de la primera píldora anticonceptiva oral. Este hallazgo no solo revolucionó la medicina y la química orgánica, sino que detonó una transformación social global sin precedentes en cuanto a la planificación familiar y la libertad reproductiva.
Revisar la vida de Candelario Miramontes es asomarse a un Nayarit que empezaba a despertar al desarrollo industrial y urbano. Fue un hombre de su tiempo: un político de contrastes cuyo apellido terminó por inscribirse en los libros de ciencia gracias al genio de su descendencia.
