A 60 años del voraz incendio en la Tlapalería «El Águila»

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Ulises Castrejón M./Hemeroteca Digital de Nayarit.-La noche del 17 de marzo de 1966, la ciudad de Tepic quedó marcada por uno de los siniestros más devastadores de su época. Hace exactamente seis décadas, las llamas consumieron en su totalidad la emblemática Tlapalería «El Águila», entonces propiedad del Sr. Mauricio D. Navarro.

El origen de la tragedia Según las crónicas de aquel entonces, el desastre se desató debido a la imprudencia de un cliente. Lo que comenzó como un descuido rápidamente se salió de control, desencadenando pérdidas materiales que, para la época, se calcularon en cientos de miles de pesos.

Una magnitud incontrolable El fuego alcanzó proporciones alarmantes y se extendió implacablemente a lo largo de la calle Puebla, llegando hasta la acera de la Farmacia Moderna. El poder destructivo de las llamas no se limitó al establecimiento comercial; entre los daños colaterales se registró la pérdida total de un automóvil marca Opel, propiedad del médico Pouchades. El vehículo, que se encontraba estacionado frente a su domicilio y sin seguro, quedó reducido a chatarra.

La caótica respuesta ciudadana y el auxilio tapatío Un factor que agravó la crisis fue que, en aquel año, la capital nayarita carecía de un Cuerpo de Bomberos formalizado. Ante la emergencia, cientos de ciudadanos se congregaron espontáneamente para intentar sofocar el fuego. Sin embargo, la falta de equipo desorganizó los esfuerzos y dificultó las maniobras de la policía y tránsito. La magnitud del desastre fue tal, que fue necesario solicitar el auxilio de bomberos desde la ciudad de Guadalajara, Jalisco, quienes acudieron de urgencia para finalmente sofocar el incendio.

El legado: El nacimiento de una institución heroica Esta catástrofe, sumada a otros incendios severos de la época, evidenció la urgente necesidad de contar con profesionales en la protección civil. Como consecuencia directa, un año después, en 1967, nació oficialmente el Heroico Cuerpo de Bomberos de Nayarit, impulsado por la administración del presidente municipal Neófito Haro Carrillo.

La nueva corporación estableció su primer cuartel en la propia Presidencia Municipal de Tepic. Bajo el mando de Ignacio Hernández Aguayo, quien fungió como su primer comandante, se sentaron las bases de una de las instituciones más respetadas y vitales para la seguridad de los nayaritas.

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