Ecos de Cantera y Cuadernos: El Despertar de la Educación Femenina en Tepic

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A través de las páginas sepia de la historia, nos remontamos a principios del siglo XX. Es el ocaso del Porfiriato y en el corazón del territorio de Tepic, una revolución silenciosa y luminosa se levanta desde los cimientos: la inauguración de la nueva Escuela Superior de Niñas.

Hoy, al observar con detenimiento las páginas de la revista El Mundo Ilustrado (fechada el 9 de agosto de 1908), somos testigos de un hito que marca el paisaje urbano y social de la capital nayarita. En una época donde el territorio de Tepic depende directamente de las autoridades federales, el gobierno ha decidido apostar por el futuro. No se trata de un edificio adaptado, sino de una maravilla arquitectónica erigida desde sus cimientos con un único y vanguardista propósito: la educación de las mujeres.

Arquitectura al Servicio del Saber
El artículo original nos sumerge en la majestuosidad de este nuevo recinto. Los planos, celosamente preparados por la Secretaría del Ramo, no escatiman en detalles y siguen los exigentes modelos de las escuelas de la capital mexicana, aquellas que han robado suspiros y elogios de todo aquel que las visita.

Al caminar imaginariamente por sus instalaciones, la modernidad de la época se hace evidente en cada rincón. El plantel es un triunfo de la luz y el espacio.

Patios de libertad: Lejos de los claustros oscuros del pasado, la escuela cuenta con amplios patios diseñados específicamente para el recreo y —en un guiño a las nuevas corrientes pedagógicas— para la práctica de ejercicios físicos al aire libre.

Un salón de actos imponente: El corazón del edificio es un espacio vasto, donde la ventilación perfecta y la iluminación natural crean el ambiente ideal para las ceremonias y asambleas estudiantiles.

La Vida en el Aula
Las fotografías rescatadas por la investigación de Ulises Castrejón M. actúan como ventanas en el tiempo. En una de ellas, el patio rebosa de vida, capturando la energía de las niñas bajo el sol de Tepic. Otra vista nos traslada al interior del imponente salón de actos.

Pero es la tercera imagen la que guarda el alma de la institución: una clase en pleno desarrollo. Las alumnas, con la postura erguida y la atención fija, escuchan atentamente la explicación del día. Al frente de este barco de conocimiento se encuentra una figura clave, la Srita. Catalina Jáuregui, directora del establecimiento, quien guía a esta nueva generación de mujeres nayaritas hacia el siglo XX con mano firme y vocación inquebrantable.

«El edificio, que fue construido desde los cimientos expresamente para que sirva de escuela, cuenta con todos los adelantos de los de su especie.» — El Mundo Ilustrado, Vol. 15. No. 6.

Un Legado Inborrable
Este artículo no es solo una crónica de inauguración; es el testimonio de una sociedad en transición. La Escuela Superior de Niñas de Tepic se levanta como un faro de progreso, demostrando que la educación de calidad, respaldada por infraestructura de primer nivel, comenzaba a encontrar su camino más allá de la capital del país.

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